¿Qué dejó el empate entre Atlético Tucumán y Banfield? Fuera de la lógica desilusión por la igualdad a pocos minutos del cierre, el trámite dejó mucha tela para cortar, especialmente desde lo futbolístico. El final dejó un sabor amargo en el que el equipo pareció volver a quedar en deuda con viejos errores que continúan repitiéndose.
Pero también hubo señales positivas, de esas que marcan una mejoría respecto a encuentros anteriores y que le permitieron llegar al arco rival con buena frecuencia. Aquí, un análisis en frío de las claves que arrojó la última función del “Decano” en el Monumental.
Virtudes a rescatar
1. El equipo volvió a lastimar: era un déficit marcado en el ciclo de Julio César Falcioni. Un dato aporta contundencia a la idea: entre el empate 0-0 frente a Tigre y la derrota 1-0 contra Argentinos, el equipo sólo había rematado una vez al arco. Esta vez, frente al “Taladro”, tuvo siete remates entre los tres palos. Atlético generó ocasiones de calidad con facilidad, especialmente en un primer tiempo en el que tuvo tres chances clarísimas para irse en ventaja al descanso.
2. Aciertos en el medio campo: Falcioni introdujo dos modificaciones de valor en la zona central: ubicó a Leonel Vega de “5” y a Lautaro Godoy como interior en lugar de Javier Domínguez. El funcionamiento mejoró notablemente; de hecho, fueron los puntos más altos del equipo. Vega aportó el orden y la marca que faltaban en el eje, mientras que Godoy fue el volante más activo en la creación. Estas variantes le permitieron al “Decano” controlar el trámite hasta el 1-0 y empujar a su rival contra su propio campo.
3. Solidez defensiva (hasta el descuido final): se trata de una mejoría que el equipo ya venía evidenciando. El conjunto de 25 de Mayo y Chile no cede demasiadas oportunidades porque encontró -cierta- firmeza en la dupla Gastón Suso y Clever Ferreira. Además, el esquema 4-1-4-1 prioriza el equilibrio, dejando pocos espacios entre líneas y garantizando un retroceso rápido. Atlético sólo recibió dos remates en todo el partido y uno de ellos terminó en la red.
Cuentas pendientes
1. La falta de definición: el equipo volvió a padecer el déficit que condenó el ciclo de Hugo Colace: la falta de claridad para resolver en los últimos metros. Es, tal vez, el síndrome que definió el resultado. Leandro Díaz tuvo dos ocasiones claras dentro del área, pero sus remates carecieron de decisión y fueron contenidos por Facundo Sanguinetti. Renzo Tesuri también tuvo su oportunidad sobre el cierre de la primera etapa. Las definiciones son las que separan las buenas intenciones de los puntos, y Atlético volvió a pagarlo caro.
2. Cedió terreno y perdió el control: hasta el 1-0, el “Decano” había sido el amplio dominador. Con el correr de los minutos, la ventaja se convirtió en una zona de confort peligrosa y el equipo, casi por inercia, retrocedió hasta encerrarse en su propio campo. Regaló la pelota, dejó de atacar y permitió que Banfield tomara la batuta. El DT tampoco pareció encontrar respuestas en el banco. La resistencia fue frágil: bastó un desborde por la zona de Maximiliano Villa y un centro al área para echar a perder lo conseguido. El “Decano” tiene un desafío impostergable de cara al próximo semestre: el de ser un equipo con la jerarquía y el criterio necesario para aprender a cerrar los partidos.
3. Desconcentraciones repetidas: ya había pasado frente a Barracas Central, Rosario Central y Argentinos. Atlético permite centrar con demasiada libertad desde su banda derecha y, dentro del área, se pierden las referencias. El lateral volvió a estar lejos del centrador y ni Suso ni Ferreira se coordinaron para tomar al colombiano Neyder Moreno en el punto penal. Una jugada puntual volvió a castigar una desatención defensiva que nuevamente separó al equipo de sumar puntos valiosos en la tabla.
En definitiva, el empate ante Banfield dejó puntos positivos que representan una base sobre la cual construir, pero también alarmas que parecen capítulos repetidos de una misma historia. La misión del cuerpo técnico es ahora crítica: fortalecer esas debilidades para, al menos, dejar una buena imagen el próximo domingo en el Monumental de Núñez.